Neuritis óptica: cuando el nervio óptico se inflama

La visión depende de una compleja conexión entre los ojos y el cerebro. El encargado de transmitir toda la información visual es el nervio óptico, una estructura fundamental para que podamos interpretar correctamente lo que vemos. Cuando este nervio se inflama, aparece una enfermedad conocida como neuritis óptica, que puede provocar una pérdida de visión repentina y requiere una valoración oftalmológica urgente.

¿Qué es la neuritis óptica?

La neuritis óptica es una inflamación del nervio óptico que altera la transmisión de las señales visuales desde el ojo hasta el cerebro. Aunque puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en adultos jóvenes, especialmente entre los 20 y los 45 años aunque las neuritis isquémicas suelen darse en personas de mayor edad con factores de riesgo vascula.

En muchos casos afecta a un solo ojo, aunque ocasionalmente puede presentarse en ambos.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas suelen aparecer de forma relativamente rápida, a lo largo de horas o días. Los más frecuentes son:

  • Disminución de la visión en uno de los ojos.
  • Visión borrosa o pérdida parcial del campo visual.
  • Alteración en la percepción de los colores, especialmente el rojo.
  • Dolor ocular, que suele empeorar con los movimientos del ojo.
  • Disminución de la sensibilidad al contraste.
  • Aparición de zonas oscuras o «manchas» en el centro de la visión.

Algunos pacientes describen la sensación de que los colores parecen más apagados o menos intensos de lo habitual.

¿Por qué se produce?

La neuritis óptica puede tener diferentes causas. En muchas ocasiones está relacionada con enfermedades autoinmunes en las que el sistema inmunitario ataca por error la cubierta protectora de las fibras nerviosas.

Entre las causas más frecuentes encontramos:

  • Esclerosis múltiple.
  • Trastornos autoinmunes.
  • Isquemia o falta de riego del nervio óptico
  • Infecciones virales o bacterianas.
  • Enfermedades inflamatorias sistémicas.
  • Algunos trastornos neurológicos poco frecuentes.

En determinados casos no se identifica una causa concreta.

¿Existe relación con la esclerosis múltiple?

Sí. La neuritis óptica puede ser la primera manifestación de la esclerosis múltiple en algunos pacientes.

Sin embargo, es importante destacar que no todas las personas que sufren una neuritis óptica desarrollarán esta enfermedad. La valoración conjunta entre oftalmólogos y neurólogos permite estudiar cada caso de forma individualizada y determinar el riesgo existente.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con una exploración oftalmológica completa.

Durante la consulta pueden realizarse diferentes pruebas, entre ellas:

  • Medición de la agudeza visual.
  • Evaluación de la visión de los colores.
  • Exploración del fondo de ojo.
  • Estudio del campo visual.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite analizar las fibras del nervio óptico.
  • Resonancia magnética cuando es necesario investigar posibles causas neurológicas.

Estas pruebas permiten confirmar el diagnóstico y descartar otras enfermedades que pueden producir síntomas similares.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento dependerá de la causa y de la gravedad de la inflamación.

En muchos casos se utilizan corticoides para reducir la inflamación y acelerar la recuperación visual. Además, puede ser necesario un estudio neurológico complementario para identificar enfermedades asociadas y establecer el tratamiento más adecuado.

Aunque la mayoría de los pacientes experimentan una mejoría significativa de la visión en semanas o meses, algunas personas pueden presentar secuelas visuales leves, especialmente en la percepción de los colores o el contraste.

¿Se puede recuperar la visión?

La buena noticia es que la mayoría de los pacientes recuperan gran parte de la visión perdida.

La recuperación suele comenzar a las pocas semanas y puede prolongarse durante varios meses. No obstante, la evolución depende de la causa de la neuritis, de la rapidez con la que se instaure el tratamiento y de las características individuales de cada paciente.

¿Cuándo acudir al oftalmólogo?

Es recomendable solicitar una valoración urgente si aparece:

  • Pérdida de visión repentina.
  • Dolor ocular al mover los ojos.
  • Visión borrosa sin causa aparente.
  • Alteración repentina en la percepción de los colores.
  • Defectos en el campo visual.

Una evaluación precoz es fundamental para identificar la causa y comenzar el tratamiento adecuado lo antes posible.

La importancia de un diagnóstico precoz

La neuritis óptica es una enfermedad que no debe ignorarse. Aunque en muchos casos la recuperación visual es favorable, puede ser el primer signo de enfermedades neurológicas o inflamatorias que requieren un seguimiento especializado.

Ante cualquier pérdida de visión repentina o alteración visual inexplicable, una evaluación oftalmológica temprana puede marcar la diferencia en el diagnóstico y pronóstico del paciente.