Piscinas, playas y lentes de contacto: errores frecuentes que pueden dañar tus ojos en verano

El verano invita a disfrutar del agua, el sol y las vacaciones. Para quienes utilizan lentes de contacto, la playa y la piscina ofrecen una gran comodidad frente a las gafas. Sin embargo, también pueden convertirse en una fuente de problemas oculares si no se toman algunas precauciones.

Cada verano vemos pacientes con irritaciones, infecciones o molestias que podrían haberse evitado con unos sencillos cuidados. A continuación, repasamos los errores más frecuentes y cómo proteger tus ojos durante los meses de calor.

¿Se puede nadar con lentes de contacto?

La respuesta corta es: mejor evitarlo.

Tanto el agua del mar como la de las piscinas contienen microorganismos, bacterias y otras sustancias que pueden adherirse a las lentes de contacto. Además, las lentes pueden absorber parte de esa agua y alterar su forma o adherirse más a la superficie ocular.

Aunque muchas personas lo hacen sin notar ningún problema inmediato, el riesgo existe y aumenta cuanto más tiempo permanezcan las lentes en contacto con el agua.

Error nº 1: Bañarse en la piscina con las lentillas puestas

El cloro ayuda a mantener limpia el agua, pero no elimina completamente todos los microorganismos. Cuando las lentes entran en contacto con el agua de la piscina, pueden acumular bacterias y otros agentes que aumentan el riesgo de infección.

Además, el cloro puede irritar la superficie ocular y provocar enrojecimiento, escozor o sensación de sequedad.

¿Qué recomendamos?

Si necesitas utilizar lentes de contacto para nadar, lo más seguro es emplear lentes diarias y desecharlas inmediatamente después del baño.

El uso de gafas de natación ajustadas también ayuda a reducir el contacto del agua con los ojos.

Error nº 2: Abrir los ojos bajo el agua del mar

Aunque el agua del mar suele parecer más natural que la de una piscina, tampoco está libre de riesgos.

La sal, la arena en suspensión y los microorganismos presentes en el agua pueden irritar la córnea y quedar atrapados entre la lente y el ojo.

Si notas molestias después de un baño en el mar, no ignores los síntomas. El dolor, el enrojecimiento intenso o la visión borrosa pueden indicar una lesión o una infección que requiere valoración oftalmológica.

Error nº 3: Reutilizar las lentes después de bañarte

Muchas personas se bañan con sus lentes y continúan utilizándolas durante el resto del día.

Este es uno de los errores más frecuentes.

Si las lentes han estado en contacto con agua de piscina o mar, pueden haber acumulado microorganismos invisibles. Continuar utilizándolas aumenta el riesgo de infección.

Siempre que sea posible, utiliza lentes diarias y deséchalas después del baño.

Error nº 4: Lavarse las manos con agua de playa o piscina antes de manipular las lentes

Antes de poner o quitar una lente de contacto es fundamental lavarse las manos con agua limpia y jabón.

Parece una recomendación básica, pero en verano es frecuente manipular las lentes en la playa, junto a la piscina o durante excursiones, sin disponer de las condiciones adecuadas de higiene.

Una mala manipulación puede introducir bacterias directamente en la superficie ocular.

Error nº 5: Dormir con las lentillas después de un día de playa

Tras una jornada al aire libre, los ojos suelen estar más secos e irritados debido al viento, el sol, el aire acondicionado o la exposición al agua.

Dormir con las lentes puestas dificulta la oxigenación de la córnea y aumenta significativamente el riesgo de complicaciones.

Aunque hayas llegado cansado después de un largo día de vacaciones, recuerda retirar siempre las lentes antes de acostarte.

Consejos para cuidar tus ojos este verano

  • Lleva siempre gafas de sol homologadas con protección UV.
  • Utiliza lágrimas artificiales si notas sequedad ocular.
  • Mantén una buena hidratación.
  • Si vas a nadar con frecuencia, considera utilizar lentes diarias.
  • Evita manipular las lentes con las manos mojadas o sucias.
  • Ante cualquier molestia persistente, retira las lentes y consulta con un oftalmólogo.

Disfruta del verano sin poner en riesgo tu salud visual

Las lentes de contacto son una opción cómoda y segura cuando se utilizan correctamente. Sin embargo, durante el verano conviene extremar las precauciones para evitar infecciones y otros problemas oculares.

Con unos sencillos hábitos podrás disfrutar de la playa, la piscina y las vacaciones manteniendo tus ojos sanos y protegidos.

Si presentas dolor, enrojecimiento intenso, sensibilidad a la luz o pérdida de visión tras utilizar lentes de contacto, no esperes a que los síntomas desaparezcan por sí solos y consulta con un especialista.